← Guajiro DigitalRégimen
Guajiro Digital
Guajiro Digital
Portada
Aviso de mantenimientoEl diario está actualmente en mantenimiento. La actualización de noticias puede verse afectada temporalmente.
Régimen

Con Trump y Rubio en Florida, la dictadura cubana dispara su propaganda: ¿cortina de humo?

La intensificación de la maquinaria mediática del régimen coincide con la presencia de Donald Trump y Marco Rubio en Florida, y abre la pregunta: ¿La Habana está intentando tapar con propaganda algo más delicado dentro del poder?

Guajiro Digital
Marco Rubio y Trump | 📷 LaConexiónUSA

Marco Rubio y Trump | 📷 LaConexiónUSA

La dictadura cubana ha vuelto a apretar el acelerador de su propaganda internacional justo cuando Donald Trump y Marco Rubio se encuentran en Florida. La coincidencia no parece menor. Mientras desde Estados Unidos crece la presión verbal y estratégica sobre Cuba, el régimen responde como mejor sabe hacerlo cuando siente amenaza: saturando el espacio público con victimismo y ruido mediático.

En medio de una crisis nacional marcada por apagones, escasez, hambre, deterioro institucional y pérdida de control social, la dictadura parece empeñada en proyectar una imagen de fortaleza y cohesión hacia afuera. Pero cuanto más necesita exhibir esa solidez, más razones da para sospechar que algo interno podría estar moviéndose.

En ese contexto, también llama la atención quiénes no aparecen. Ni Raúl Castro ni sus descendientes han ocupado un lugar visible dentro de esta nueva ofensiva mediática. La falta de protagonismo de figuras asociadas al núcleo histórico del poder alimenta las lecturas sobre posibles reajustes, tensiones o maniobras discretas dentro de la cúpula.

A eso se suma otro elemento que ha disparado aún más las especulaciones. Cuando a Marco Rubio le preguntaron recientemente sobre cuándo actuarían respecto a Cuba, no ofreció muchos más detalles, solo lo habitual. Ese silencio parcial, lejos de cerrar la conversación, ha servido para abrir otra: la de si se están produciendo movimientos, contactos o presiones que todavía no han salido a la superficie.

Por ahora no hay pruebas concluyentes de una transición inminente ni de una fractura abierta en la cima del régimen. Pero sí hay señales que, juntas, obligan a mirar con atención.

La pregunta, por tanto, queda sobre la mesa. ¿Está la dictadura cubana intentando desviar la atención con una nueva cortina de humo?

Compartir